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Incertidumbre

Era difícil analizar con claridad las circunstancias. Fue todo tan tumultuoso, tan súbito que él sintió como si una avalancha se le hubiera caído encima. No sabía qué hacer y mucho menos cómo hacerlo. Así que, sensatamente, decidió esperar.  Desde tiempos remotos, los humanos han observado las estrellas buscando en ellas su destino. Existen mitos sobre tejedoras que deciden en qué momento cortar la vida, o sobre adivinos que logran ver lo que aparecerá en un camino supuestamente definido de antemano por una energía suprema, muchas veces llamada "dios". 

Una visita al doctor

Para Gustavo Quería escribir y había algo que me lo impedía. Cada vez que me sentaba ante el computador, abría un documento e intentaba plasmar una secuencia ordenada de frases, algo sucedía en mí que me hacía mirar aterrada la pantalla y, casi inmediatamente, empezar a distraerme en internet. Las primeras veces se lo atribuí a una desconcentración momentánea, pero luego me di cuenta de que era crónico, sencillamente no podía escribir. En esos días pensé que escribir no era tan necesario, entonces me dediqué al jardín, al deporte, al cine, al baile... Pero durante todas estas actividades me sentía incompleta, no era que no me gustaran, sino que quedaba algo pendiente. Pasaron meses, entonces decidí ir al médico. Después de una espera larguísima para que me atendiera entré al consultorio y vi a una chica, un poco mayor que yo, pero con un cansancio que se reflejaba en la sombra negra alrededor de sus ojos.

El lago

La noche era fría y, sin embargo, todavía sentía la quemadura del sol en todo mi cuerpo. Estaba ardiendo y no podía tocarme sin sentir un dolor agudo. Me senté en la cama y miré el pequeño cuarto en el que pasaba mis días, observé el anturio blanco que había florecido afuera de mi ventana.  En la mañana, habíamos caminado juntos hasta el lago. Solos, caminando por una carretera empolvada. La tierra estaba resquebrajada, el lago casi seco. Los vendedores que antes cubrían las orillas habían desaparecido. Soplaba un viento caliente. El pasto estaba amarillo y en algunos lugares habían empezado a crecer esas matas espinosas, desérticas, que se pegan en las piernas causando diminutas heridas. Había algunos mosquitos que, al parecer, nacían en esos pantanos que antes habían pertenecido al lago. En el camino había muchos caracoles muertos, negros, tan resecos que se deshacían cuando los tocábamos. 

"Volver a casa"

YOLO Hubo momentos durante mi estadía en ese otro país en los que pensé que sería maravilloso regresar a casa: pensaba en el acento, en las comidas, en mis compañeros y en los lugares que frecuentaba antes de irme y estaba segura de que ese regreso sería increíble. Ahora que volví no pienso lo mismo, porque simplemente ya no sé cuál es mi casa: no sé si es este país y estas personas con las que he compartido toda mi vida o si es ese otro país y esas otras personas que me acogieron y con las que pasé momentos inolvidables. A veces, sentada en mi apartamento pienso que debería estar allá. Me imagino saliendo con mis amigos -porque son más mis amigos ellos a quienes conocí durante unos cuántos meses que otras personas a quienes he visto casi a diario por varios años- y dejándome sorprender en cada esquina por un nuevo olor, una nueva comida o un lugar desconocido. Recuerdo cuánto me reía cada vez que alguno de los nativos resaltaba alguna diferencia con ellos: una palabra, una ...

Invitación de cumpleaños

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El investigador puso enfrente suyo una hoja y un lápiz y le dijo "Cuando esté preparada, señorita". ¿Qué se suponía que debía escribir? ¿Quiénes leerían eso? ¿Qué hacía ella allí? Tenía tantas preguntas que lo único que hizo fue mirar al investigador y pedirle un sacapuntas. Empezó a observar el lugar donde se encontraba e intentó recordar cómo había llegado ahí: se había levantado temprano esa mañana para ir a comprar lo que necesitaba para preparar el almuerzo al cual había invitado a su jefa, Lucía, la semana pasada para celebrarle el cumpleaños. Por variar- este año también lo había olvidado y cuando todos en la oficina se levantaron para entregarle los regalos, ella había sonreído lanzando la invitación. Fue por eso salió de su casa hacia el mercado, acompañada de Travieso -su perro, recién adquirido en el aguacero del martes cuando ella y el perro hasta entonces callejero se habían resguardado juntos bajo el pórtico de una casa en la esquina de la calle 19-.

Nostalgia

A veces sucumbía a la tentación de buscar su rostro entre la gente, detallaba las multitudes intentando encontrar rasgos familiares en cada una de las personas que esperaban el bus, bailaban en las fiestas o caminaban por las calles. Decía su nombre entre dientes, conjurándolo, pero era en vano, entonces proseguía su camino reiterándose lo absurdo de querer verlo, lo absurdo de buscarlo cuando ella sabía que ese mundo ya estaba lejos: habría que cruzar ríos, montañas y unos cuantos meses para poder volver y era ella quien se había ido, ella quien se había retirado para retornar a donde se hallaba ahora, buscando lo que antes había querido dejar. Extraña es la naturaleza humana porque se alimenta de anhelos, pero al momento de alcanzarlos sólo encuentra un nuevo deseo y el primero pierde allí su sentido. Ella lo sabía, había viajado a ese mundo buscando algo nuevo, experiencias que la dejaran sin aliento y las había encontrado -en todos los sentidos-, pero eso no la satisfizo y est...

Recuerdos

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"¿De qué trata? -Y, enrollando la hebra a la aguja clavada en el pasamontañas, añadió- Si es de amor, me interesa mucho." Nikolai Ostrovski. La mujer miraba cómo caían las gotas de agua, observaba una y la seguía hasta que terminaba el recorrido del vidrio y se fundía con la lluvia que caía fuerte sobre la calle vacía. Ella también estaba vacía desde que había perdido a su compañero, a su amante y a su amigo. Aquel día se habían citado en un parque a la una de la tarde, llegó puntual, pero él ya la estaba esperando. Mientras ella se acercaba él sonreía con esa sonrisa suya que contenía toda la alegría que podría haber sentido alguna vez. Lo besó y se acostó en sus piernas para observar los pedacitos de cielo que asomaban entre las hojas de un árbol grande y viejo; el árbol debía de llevar muchos años allí, pensó la mujer, e incluso debió ver muchas otras parejas que se recostaban en su tronco y miraban los pedacitos de cielo que se asomaban entre sus hojas. htt...